Devenir otros cuerpos

Experiencias de resistencia de los años ochenta en Uruguay

Agustina Rodríguez y Eugenia González

Devenir otros cuerpos es un proyecto de investigación que tiene como objetivo rastrear escenas y prácticas artísticas desarrolladas en Uruguay, en el entorno de los años ochenta, a través de la reunión de un conjunto de materiales documentales. El resultado de este trabajo culminó en una página web que funciona a la vez como exposición y como archivo. En el presente texto nos concentramos en destacar algunas de las experiencias más significativas y reveladoras que han surgido de la investigación. 

La iniciativa propone ampliar la investigación realizada para Perder la forma humana. Una imagen sísmica de los ochenta en América Latina (PLFH). Este fue un proyecto de investigación y exposición curado por la Red Conceptualismos del Sur (RedCSur) y realizado en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) en el 2012. Perder la forma humana tuvo como objetivo central realizar un mapa exploratorio de las prácticas artísticas y políticas vinculadas a experiencias de resistencia y libertad, en las que el recurso del cuerpo como soporte artístico y político fue prioritario.

Devenir otros cuerpos apunta a identificar casos de prácticas artísticas y políticas que ocurrieron en Uruguay en el período de dictadura cívico-militar (1973-1985) y su posterior transición a la democracia, a partir de problemas y preguntas comunes en la región y en diálogo con la investigación de Perder la forma humana. 

Los cuerpos cumplen un papel vital en nuestra experiencia, su observación es central para entender este período. Fue sobre los cuerpos en los que se ejerció el terror a través del secuestro, la tortura y la desaparición en los casos más extremos, pero también mediante un aparato represivo que permeaba en todos los espacios de la experiencia: la educación, la familia, los vínculos con amigxs, vecinxs, colegas o compañerxs de trabajo. La manera en que unx se vestía, peinaba, movía, miraba y pensaba podía desencadenar la represión del aparato estatal, pero también la represión social y la exclusión de los pares. El arte y el activismo fueron estrategias que permitieron a muchxs devenir otrxs, resistir el embate de la violencia a través de una transformación que fue individual y colectiva, a través de procesos que implicaron la construcción de afectos en un mundo que intentaba sistemáticamente socavarlos.

Con esta iniciativa se busca facilitar herramientas y elementos para profundizar el estudio de este período en Uruguay, y darle lugar en la historia a aquellas prácticas que frente al colapso social y político desarrollaron nuevas formas de subjetivación y agenciamiento. 

Inicialmente Devenir otros cuerpos iba a culminar en una exhibición, en la que se pondrían en diálogo el resultado de la investigación realizada en Uruguay con obras y prácticas latinoamericanas que integran Perder la forma humana, durante el primer semestre de 2020. Sin embargo, debido a la pandemia del COVID-19 la muestra tuvo que ser pospuesta. Tras más de un año y medio de incertidumbre decidimos modificar la manera de mostrar este complejo archivo que construimos, de elementos disímiles, precarios y desconocidos, transformándolo en una web.

Con esta edición de la revista Museo buscamos plasmar algunos de los principales intereses de esta investigación con la esperanza de que se integre a una constelación, cada vez más creciente, de estudios, investigaciones y proyectos que analizan un período complejo en la historia de nuestro país y la región.

El desencanto de la libertad

La década de los ochenta en Uruguay fue un período complejo que estuvo atravesado por una fuerte represión política y censura cultural ejercida por el gobierno de facto, y que dio lugar a la desaparición forzada, la tortura, el insilio y el exilio de muchas personas. Lxs artistas y quienes trabajaban en la cultura enfrentaron numerosos desafíos, incluyendo la censura y la persecución. Sus producciones eran sometidas a un fuerte escrutinio que buscaba eliminar cualquier tipo de disidencia que pudiera asomar. Las letras de las canciones u obras de teatro eran revisadas por oficiales que intentaban cerrar cualquier intersticio por el que pudiera asomar un atisbo de rebeldía o libertad.

Esta década estuvo marcada por la complejidad de la represión ejercida por un gobierno de facto despiadado, la lucha por su derrocamiento, la transición a la democracia, las expectativas de la población en esa transición y el intento de consolidación de la escena política con partidos que habían sido desmembrados e incluso proscritos.

La década de los setenta estuvo caracterizada por una violencia y represión desconocidas por el Uruguay contemporáneo, ya que este fue el país del cono sur con mayor número de presos políticos en relación a su población. El terror como herramienta de represión era moneda corriente. En este contexto, la década de los ochenta comenzó con un plebiscito constitucional que el gobierno de facto realizó con el fin de modificar la Constitución para obtener mayores potestades y permanecer indefinidamente en el poder. La población, aunque seguía temerosa de las represalias que la dictadura pudiera ejercer, rechazó este proyecto, y así, se dio lugar a un período en el que la dictadura cívico-militar comenzó a perder fuerza y los partidos políticos iniciaron lentamente su rearticulación. 

Adicionalmente a este complejo escenario político en 1982 se produjo la ruptura de “la tablita”, lo que consolidó una fuerte crisis económica que el país arrastraba desde la década del cincuenta. 

Finalmente, gracias a la presión internacional, la lucha de la ciudadanía y de los partidos políticos, en 1984 se realizaron las elecciones generales que pusieron fin a la dictadura y marcaron el retorno a la democracia. Sin embargo, este período de transición no estuvo libre de violencia que tuvo como objetivo disciplinar a grupos sociales estigmatizados como jóvenes, disidencias sexuales o mujeres que no se ajustaran al rol que debían cumplir dentro de la sociedad. Las razzias se volvieron una herramienta utilizada constantemente por el gobierno elegido democráticamente con la excusa de reprimir la delincuencia y el consumo de drogas y fueron ejercidas de forma abusiva en la calle y en espacios destinados a jóvenes y disidencias sexuales.

La complejidad de esta década se vio acentuada por eventos políticos y legislativos significativos, en especial, con la propuesta del gobierno de Julio María Sanguinetti que dio origen a la Ley 15.848, conocida como «Ley de Caducidad» promulgada en 1986. Esta legislación estableció la caducidad del ejercicio de la pretensión punitiva del Estado respecto a delitos cometidos hasta el 1º de marzo de 1985 por funcionarios militares y policiales, ya sea por motivos políticos o en el cumplimiento de sus funciones durante el período de facto. En 1989, movimientos sociales y políticos de izquierda impulsaron un referéndum para revocar la ley, resultando en la victoria del «voto amarillo» que se oponía a la revocación. Este resultado, síntoma de una sociedad aún temerosa, consolidó la permanencia de la ley, postergó la discusión sobre las violaciones a los derechos humanos y generó una brecha profunda en la ciudadanía, que se sostiene al día de hoy.

A su vez, lxs jóvenes que habían transitado su pasaje de la niñez a la juventud durante la dictadura cívico-militar viven la segunda mitad de esta década en una contradicción entre poder ejercer su libertad y el desencanto de aquello que la democracia prometía. Poco a poco, este ejercicio de libertad, pero aún en la penumbra propició ciertas apropiaciones del espacio público y la emergencia de escenas subterráneas o contraculturales. Estas prácticas se desarrollaron al margen de lo socialmente esperado y cuestionaron los cánones culturales propios de la izquierda. 

Creatividad bajo censura

Como consecuencia del terror ejercido por el gobierno de facto muchas personas optaron por el insilio y la autocensura. En este marco, de represión política, miedo, censura y crisis económica, la producción cultural se vio fuertemente afectada. Algunxs artistas optaron por producir obras que dejaran de lado cuestionamientos o puntos de vistas disidentes, pero muchxs otrxs utilizaron su ingenio para encontrar rendijas por las cuales dejar pasar aquellas opiniones que contravenían a la dictadura. Frente a la imposibilidad de pronunciar ciertas palabras o mostrar determinadas imágenes, se encontraron metáforas que jugaban con el doble sentido o utilizaban códigos compartidos por determinados sectores de la población.

Además de artistas, también integramos a productores culturales de diversas trayectorias y orígenes, así como a agentes que ni siquiera pertenecían al ámbito cultural. Los jóvenes estaban ansiosos por crear sin tener claro qué ni cómo. El desafío de dar forma a las expresiones artísticas quedaba en segundo plano, ya que la prioridad era ejercitar la libertad y la posibilidad de enunciación.

La investigación Devenir otros cuerpos se estructura a partir de nodos temáticos que fueron pensados en afinidad a la estructura de Perder la forma humana y que se utilizan como herramienta de clasificación de los materiales. Un nodo, en este contexto, se refiere a un punto focal o un conjunto de eventos, personas o prácticas que demarcamos como unidad para su investigación y que permiten una posible lectura de los diferentes elementos que integran esta investigación. Sin embargo, estos nodos no son pensados como compartimentos estancos, sino más bien como categorías que en muchos casos se solapan o desbordan. De esta manera, muchas de las prácticas artísticas y  las personas que las llevaron adelante, las actividades o las escenas que investigamos, se vinculan a más de un nodo.

Durante la investigación, dedicamos especial atención a las escenas subterráneas y contraculturales que emergieron en el periodo analizado. Nos centramos en el papel crucial desempeñado por las mujeres, quienes afrontaron una doble lucha en la década de los ochenta: por un lado, la batalla por la libertad de expresión en un entorno represivo, y por otro, la lucha por el reconocimiento y la igualdad de género en un ámbito artístico predominantemente masculino. Estas artistas se enfrentaron a la invisibilidad, la escasez de oportunidades de profesionalización, así como la falta de recursos y tiempo para desarrollar sus obras. Nuestra búsqueda se ha extendido a las prácticas activistas de la época, las cuales, a pesar de la limitación de recursos, desempeñaron un papel esencial en la resistencia cultural y política. 

Para estructurar los puntos de interés, seleccionamos cinco nodos que permiten ingresar a este período desde nuestro presente: Escenas subterráneas, Disidencias sexuales, Feminismos, Activismos y Acción gráfica.

Desafiando el silencio

#feminismos

Los análisis que se realizan sobre el período de dictadura cívico-militar y la posterior transición democrática suelen estar centrados en el quiebre institucional y su posterior recomposición. El rol de la mujer y su lugar en la sociedad durante este período han sido escasamente estudiados y es prácticamente nulo el análisis sobre el desarrollo artístico de las mujeres en ese momento histórico. 

El aparato represor construyó un fuerte discurso comunicacional que sostenía cuál era el rol del gobierno y de qué manera se ejercía la soberanía, cómo debía ser la distribución de poder, cuáles eran los límites de lo permitido, y dejaba bien claro cuáles eran los espacios que varones y mujeres debían ocupar en sociedad y el rol central de la familia como estructuradora de los individuos y como única posibilidad de reproducción de la vida. Un ejemplo de ello es una propaganda realizada por la DINARP, en la que se planteaba: “[…] En un clima de paz, de igualdad, de reconocimiento de la familia como célula básica de la sociedad. En ese clima de convivencia humana queremos que crezcan nuestros hijos.”

El nodo #feminismos apunta a investigar prácticas artísticas desarrolladas por mujeres o disidencias que cuestionaron o buscaron subvertir la distribución de poder y de roles realizada por una sociedad autoritaria en un período de dictadura militar apoyada por parte de la ciudadanía. En muchas ocasiones, estas artistas se sirvieron de recursos materiales y simbólicos para su producción artística que se encontraban al margen de lo instituido. ¿Qué tipo de prácticas artísticas eran desarrolladas por mujeres y disidencias? ¿Había una diferencia entre lo que se les estaba permitido con respecto a los varones? ¿Cuáles eran los espacios, lenguajes y materiales que podían utilizar? 

Un ejemplo de ello fue la producción de Nelbia Romero, una destacada artista uruguaya cuyas propuestas fueron innovadoras y rupturistas en su contexto. La instalación “Sal – si – puedes” realizada del 24 octubre al 13 de noviembre de 1983 en la galería del Notariado, mostraba a través de un recorrido espacial una mirada sobre el exterminio charrúa y analizaba la violencia que el Estado-Nación uruguayo ha ejercido sobre los cuerpos de sujetos que considera extraños, ajenos, otros. 

Desde hace más de un siglo Uruguay se precia de ser un país americano sin indios, y no casualmente: fueron exterminados.… La persecución despiadada de un grupo humano, su destrucción, la tergiversación de los hechos y de sus motivaciones, como asimismo la imposición sistemática del olvido nos atañe de profunda manera…

Los pueblos originarios fueron vistos como un estorbo para la creación del Estado Uruguayo y su exterminio se justificó como algo necesario durante mucho tiempo. Esta obra, que apunta a evidenciar la violencia institucional hacia quien se considera extraño, cobra una dimensión particular al ser exhibida en el período de dictadura, cuando quienes eran considerados enemigos debían ser aniquilados. Formalmente la instalación se componía de una estructura de madera y arpillera, y al ingresar a ella se podía observar una serie de diapositivas con el registro fotográfico de una performance realizada por Romero, Rodríguez y Sambarino y estructurada a partir de cuatro momentos: Asalto, Rito, Destrucción y Muerte. Al salir se encontraban una serie de maniquíes dispersados por el suelo como si fueran cuerpos en el campo de batalla. “Sal – si – puedes” es una obra fundacional en la producción artística uruguaya ya que contempla una serie de variables que la hacen pionera: es una de las primeras instalaciones realizadas en Uruguay, utiliza materiales que no siguen el canon artístico como la arpillera o los maniquíes y se sitúa en un espacio por fuera de lo institucional. Cabe preguntarnos si este tipo de prácticas hubieran podido ser alojadas en una institución artística o si la marginalidad de su propuesta está vinculada al hecho de que fue producida por una mujer al margen del campo hegemónico artístico en Uruguay. #feminismos

En esta línea de producción destaca la obra de teatro “Cuenta un cuento” dirigida y creada por Adriana Lagomarsino junto a un grupo de estudiantes de la EMAD durante 1986 y presentada como trabajo de fin de curso. La obra ponía en escena experiencias de los estudiantes entre los años 1971 y 1986 en relación a la represión y la censura vividas durante la dictadura en diversos ámbitos. De esta manera juegos infantiles, partidos de futbol o el festejo de un cumpleaños de 15 se entremezclaban con la paliza, el encapuchamiento y el submarino como formas de tortura, la censura sobre los cuerpos o la quema de libros disidentes. El guión servía de base y marcaba pautas para una improvisación que se iba desarrollando a lo largo de la obra y que establecía un diálogo una escenografía con un fuerte carácter procesual. Realizada sobre papel de diario que forraba las paredes del escenario, los actores y actrices escribían con pintura a modo de graffiti o pintada en el espacio público algunas palabras o fechas trascendentales de dicho período: “14 de agosto de 1968” (el día en que el estudiante universitario Líber Arce es asesinado por la policía en una manifestación en reclamo por el boleto estudiantil), “1975” (año de la orientalidad), “Viva el verde” (en referencia a la marihuana) o “¡Arriba los que luchan!”. La obra cuestiona la asignación de roles basada en el género (“hay juegos y juguetes que son para niños y otros para niñas”), el lugar de los jóvenes y cómo son vistos por el resto de las generaciones, la adoctrinación a través del cuerpo (el pelo debe estar prolijo, la pollera por la rodilla, no se debe usar maquillaje) y la potestad del Estado para ejercer violencia sin restricción alguna. Nuevamente vemos la ruptura con las formas tradicionales de producción dada por la libertad en la construcción del guión y la posibilidad de improvisación, o la utilización de materiales precarios como elementos esenciales a la construcción de la pieza. #escenassubterráneas #feminismos

La salida de la dictadura marcó un momento crucial para la visibilidad de las artistas mujeres en un entorno que históricamente había sido dominado por hombres. En este contexto, surgieron colectivos como ¡Viva la Pepa!, formado por un grupo de artistas plásticas y poetas que, entre 1988 y 1990, llevaron a cabo diversas propuestas. Realizaron su primera intervención en El Circo, donde colgaron sus propias poesías en el espacio público. Luego, trabajaron colectivamente en la creación de una serie de libros de artista, en los que una poeta escribía, mientras que una artista plástica realizaba las imágenes (dibujos, pinturas, collages). Estas piezas se mostraron por primera vez el 31 de octubre de 1989 en la Galería del Notariado, en una exhibición impulsada por Nancy Barceló, en la que también participaron algunas músicas. A principios de 1990 editan, a través de Ediciones de Uno, el libro “Viva la Pepa” que da cuenta de algunos de los poemas e ilustraciones presentados en los libros de artista. Este tipo de propuestas buscaban visibilizar no solo la obra de artistas mujeres, sino también proyectos que fueran gestionados y llevados adelante por ellas. #feminismos

Otro hecho destacado fue la exposición fotográfica “Campo Minado” realizada en el Salón Municipal de Exposiciones, curada por Dina Pintos y con la participación de once fotógrafas. En el texto curatorial Pintos se realiza dos preguntas fundamentales: “¿Por qué no exponen las mujeres?” y ”¿Hay una visión específicamente femenina?”. Estas preguntas dan cuenta, por un lado, de la percepción de que los espacios de producción y exhibición del campo artístico eran en su mayoría cooptados por varones; y por otro, la pregunta sobre la incidencia que un contexto reglado por la distribución social en base a dos géneros tiene en la producción artística. Esta exhibición surge del encuentro de este grupo de mujeres que se juntaban a pensar sobre su producción como fotógrafas y que buscaban crear un espacio de difusión para sus prácticas artísticas en un contexto de creciente libertad. #feminismos

Indagar en los procesos de producción artística desde una perspectiva de género nos permite realizarnos preguntas desde un enfoque diferente al tradicional y observar otras variables que incidieron en los procesos creativos de una parte de la población que solía pasar en mayor medida inadvertida. Las preguntas que nos hacemos no solo moldean nuestra percepción del pasado, sino que también la del presente y el giro vinculado a la perspectiva de género producido en los últimos años enriquece la lectura que podemos hacer sobre la producción artística en Uruguay.

Resistir el margen

#disidencias

El nodo #disidencias sexuales está compuesto por aquellas prácticas artísticas y activistas que cuestionaron y desafiaron la forma hegemónica en que sexo y género son representados socialmente. Se buscó recopilar  experiencias individuales o colectivas que dieran cuenta de cómo las personas que desafiaban la heteronormatividad generaban alianzas de sostén y solidaridad que les permitieran resistir los embates de la violencia y censura de una sociedad patriarcal, excluyente y autoritaria

Este nodo fue especialmente complejo de investigar ya que la censura y represión que se ejercía sobre las personas disidentes era doblemente fuerte. Por un lado el gobierno dictatorial, y luego también el recientemente democrático, perseguía, torturaba y encarcelaba a quienes tuvieran una orientación sexual o expresión de género no heteronormativas. En el período de dictadura estas personas eran perseguidas y encarceladas no por razones político-partidarias (como a otros muchos ciudadanos) sino que lo eran por su expresión de género u orientación sexual. Pero luego del retorno a la democracia la persecución siguió siendo común en este grupo. Un ejemplo de esto es lo que sucedía entre 1984 y 1985 cuando la policía sometía a homosexuales a la prueba “asiento de talco” en la que supuestamente podrían diferenciar un homosexual de un heterosexual por la forma en la que quedaba marcada el ano al sentarse sobre talco. 

Por otro lado, estas personas tampoco tenían lugar dentro de los grupos militantes y de resistencia a la dictadura cívico-militar (ni durante el período dictatorial ni durante la transición democrática), ya que allí eran excluidas y duramente criticadas.

En general, si estas personas hacían pública su orientación sexual o expresión de género eran apartadas de la sociedad. Su estar al margen no dependía de un contexto determinado sino que abarcaba toda su vida y esto excluía toda posibilidad de reinserción. La visibilidad implicaba en muchas ocasiones la expulsión de la casa o el ámbito familiar, la pérdida laboral, las extorsiones, las agresiones y amenazas y la violencia a nivel social e institucional, lo que también funcionaba como elemento disciplinador para otras personas que desafiaran las expresiones heteronormativas (Sempol, 2013:179). Por estas razones uno de los principales desafíos es conseguir registro de estas experiencias de vida y resistencia, ya que este es prácticamente nulo: o porque no se realizaba (debido a que era peligroso) o porque las personas que los sobrevivieron no lo conservaron. 

Por un lado durante el desarrollo del proyecto se procedió a digitalizar el archivo de organizaciones LGBT (perteneciente al Fondo Fernando Frontán del Archivo Sociedades en Movimiento y compilado por Diego Sempol) que congrega documentos sobre la creación de las primeras organizaciones LGBT+. Dentro de este archivo es posible encontrar material de Escorpio, un grupo de acción y apoyo homosexual que funcionó en 1985; de Somos, un colectivo que generó propuestas en torno al VIH-Sida durante algunos meses en 1986; y de Homosexuales Unidos un colectivo integrado por homosexuales, travestis y lesbianas que funcionó entre 1989 y 1993. El colectivo Escorpio se enfocaba en la lucha contra la discriminación de las minorías, la defensa de los derechos humanos, la libertad de elección sexual, el freno de las razzias, y la visibilización de la opresión y la desigualdad social que sufrían las personas homosexuales. Por su parte, Homosexuales Unidos buscaba visibilizar la represión y violencia que sufrían por parte de las autoridades públicas (a través de las razzias) y la ciudadanía en general, detener la discriminación hacia sus personas, y la integración al mercado laboral en condiciones de igualdad con el resto de la ciudadanía. A principios de 1989, el colectivo se sumó a la campaña a favor de la derogación de la ley de caducidad y comenzó a participar de la Coordinadora Anti Razzias. #disidencias #activismos 

La revista subte Lady Ventosa, llevada adelante por Álvaro Queiruga, Carlos Basilio Muñoz y Willy Terzano, editada en 1989, merece una mención especial. Ponía en diálogo diversos escritos en torno a los mandatos del heteropatriarcado y su vínculo con la política partidaria y en especial a la exclusión de las disidencias sexuales de todo espacio político, llevando a sus integrantes a un descreimiento de dicha esfera:

Hace un tiempo, un político comunista vomitó algunas cosas con respecto al “problema homosexual”. Salvo que el candidato del statu quo crea que la homosexualidad es un problema, el problema no existe. Yo no me considero un problema caminante ni tampoco lo hacen los putos que pululan por la redacción. (*) La joda está en la reacción negativa prácticamente unánime  de la gente hacia lo/el homosexual.

Es interesante cómo en esta publicación se entrelazan cuestionamientos sobre el funcionar del sistema político, con los prejuicios sociales sobre las disidencias sexuales y el desencanto respecto a los posible cambios que propiciaría la vuelta a la democracia. #disidencias #accióngráfica

Uno de los intereses en esta investigación radicó en encontrar cuáles eran los lugares de goce habilitados para las disidencias. Espacios en donde los cuerpos pudieran encontrarse, reconocerse, explorarse. Dos boliches orientados a homosexuales y lesbianas marcaron la tónica al comienzo de la vuelta a la democracia: Arcoíris (abierto a principios de febrero de 1985 y ubicado en la calle Tristán Narvaja) en dónde se permitía el ingreso de travestis; y Controversia (abierto a mediados de abril de 1985 en la calle Convención) dónde no se permitía el ingreso de travestis. En Devenir otros cuerpos es posible encontrar un amplio registro de diversas instancias en Controversia, sobre todo de las fiestas que se organizaban para carnaval. Petru Valensky, quien era un referente en ese boliche, había comenzado a fines de la década del setenta realizando shows de café concert en apartamentos privados cuando aún no era posible realizar shows públicos, y una vez que abre Controversia comienza a realizarlos allí. Como mencionamos anteriormente, Controversia no permitía el ingreso de personas trans ya que sus dueños consideraban que su inclusión podía ser problemática y solo se les permitía ingresar en las fiestas de Carnaval. #disidencias 

Indagar sobre los espacios de encuentro y resistencia de quienes no se asimilaban a las normas heteropatriarcales permite reconstruir una parte de la historia que ha intentado ser silenciada. Este nodo intenta visibilizar la lucha, pero también el goce de un sector de la población que no fue solamente reprimido por el gobierno dictatorial, sino que también fue excluido por gran parte de la ciudadanía. 

Activar la memoria

#activismos

Concebimos esta sección como un espacio para reunir acciones, manifestaciones y movimientos de diversa índole, que se destacan por ser expresiones de resistencia directa, convocando a la participación activa y comprometida de individuos en la lucha por diversas causas sociales, políticas y humanitarias.

En este contexto consideramos importante poner en plano algunas de las iniciativas que están conectadas directa e indirectamente a la Coordinadora anti razzias. La coordinadora, creada en 1989, organizó el campamento Libertad, la otra historia en la ciudad de Libertad, departamento de San José, durante los días 13, 14 y 15 de septiembre del mismo año. Este evento, que congregó a más de cinco mil personas, tuvo como objetivo central cuestionar las razzias y la represión generalizada que prevalecían en aquel periodo. La iniciativa buscaba fomentar el diálogo, el encuentro y la conciencia colectiva sobre estas preocupaciones sociales. El campamento se erigió como un espacio de reflexión y resistencia, marcando un hito significativo en la lucha contra la represión de la época. Aunque los registros y rastros del evento que encontramos son escasos, las memorias de quienes asistieron perduran como testigos de un episodio que merece ser destacado oralmente en un trabajo específico. El testimonio de aquel encuentro, aunque limitado en documentación, se presenta con dos fotos y una publicación preparatoria del evento de la Coordinadora.  #activismos #escenassubterráneas

Durante el proceso de apertura democrática, las razzias se volvieron habituales, representando acciones sistemáticas y duramente represivas ejecutadas por las fuerzas policiales. Estas operaciones tenían como objetivo la detención de individuos, frecuentemente jóvenes estigmatizados por su apariencia o su orientación sexual, generando una palpable sensación de persecución en las calles.

Personas particulares, diversos colectivos juveniles y agrupaciones como la Coordinadora Anti Razzias, así como grupos como Homosexuales Unidos, encontraron en el volante un recurso común para compartir información sobre cómo proceder ante una razzia. Este pequeño pero poderoso medio se convirtió en una herramienta vital para socializar estrategias y salvaguardar ciertos derechos frente a posibles abusos policiales. El volante se utilizó como un vehículo efectivo para difundir conocimientos prácticos y empoderar a la comunidad frente a la represión. Gracias a su accesibilidad y rápida distribución, estos materiales proporcionaban información crucial sobre cómo actuar en situaciones de conflicto, contribuyendo a la resistencia y protección de derechos individuales y colectivos. #activismos #accióngráfica #disidencias

La Marcha de las Antorchas, convocada también por la Coordinadora Anti-Razzias, iluminó la noche del 26 de julio de 1989 en la ladera del Cerro de Montevideo, con la participación de alrededor de 30.000 personas. Este acto de protesta surgió como respuesta a la trágica muerte de Guillermo Machado, obrero de la construcción, militante del SUNCA y de la UJC. Machado fue detenido durante una razzia y hospitalizado en estado de coma. Su muerte, nunca esclarecida, causó una profunda conmoción que se manifestó en esta marcha, apoyada por el SUNCA, el PIT-CNT, la FEUU, la FES y la CGU, en reclamo de la derogación del decreto que habilitaba estas prácticas. El impacto de este episodio, además de provocar la destitución del Ministro del Interior y el procesamiento del subcomisario Bacilo Duarte, llevó a la suspensión de las razzias por parte del nuevo Ministro. Sin embargo, aunque en la práctica dejaron de aplicarse, el decreto que las autorizaba no fue derogado hasta el año 2005. Este episodio no solo marcó un punto de inflexión en la lucha contra las razzias, sino que también dejó una huella indeleble en la memoria colectiva. #activismos

Luminosa oscuridad

#escenassubterráneas

Esta sección está compuesta por entornos contraculturales y prácticas de confluencia para músicos, artistas, poetas, editores y afines que desarrollaron sus prácticas en los márgenes de la cultura institucional.

La música está enferma/ Nosotros también/ Para recuperarla hay que volverla a romper (…) 

Cabaret Voltaire fue un evento autogestionado organizado por Guillermo Baltar y Raúl Forlán Lamarque que tuvo dos ediciones: la primera en la Alianza Francesa de Montevideo en mayo de 1986, durante dos sábados consecutivos; la segunda en el Teatro del Anglo en agosto de 1987, extendiéndose a lo largo de tres sábados. Cabaret Voltaire se distinguió por ofrecer un espacio cultural y multidisciplinario artístico independiente, convocando a bandas de rock posdictadura, como Traidores en la primera edición y Cadáveres Ilustres, Los Estómagos, El Puticlub, A.D.N. y Los Invasores, en la segunda. Además, contó con la participación de destacados artistas plásticos y poetas, consolidando así un encuentro multidisciplinario que capturó la efervescencia cultural under de la época. #escenassubterráneas

Presentamos también algunos registros de Arte en la Lona, un evento multidisciplinario que tuvo lugar en el Palermo Boxing Club en 1988, organizado por Gustavo Escanlar, Rosario González y Carlos Muñoz. Este acontecimiento, que reunió más de sesenta propuestas, se llevó a cabo de manera simultánea como respuesta crítica a la Muestra Internacional de Teatro.

¿Me puedo anotar para actuar? 

La respuesta era siempre la misma: Si, ¿qué hacés?

Al descender al sótano, los asistentes se encontraban con un ambiente donde las altas temperaturas y la atmósfera catártica del público creaban el escenario perfecto para el objetivo principal del evento: proporcionar un espacio sin restricciones, donde cualquiera interesado pudiera presentar su performance en el ring. La agenda se desarrollaba de manera espontánea, y en muchos casos, los participantes decidían el orden de aparición sobre la marcha. #escenassubterráneas #disidencias 

¿Qué es el poder cultural? (…) ¿qué es la crítica? ¿dónde está la juventud? ¿qué hace? ¿qué piensa? ¿qué quiere? (…) ¿por qué tan poca gente cree en las propuestas abiertas? (…) ¿viste que sé puede?

Con el tiempo, Arte en la Lona se ha convertido en un ícono, especialmente en la memoria de quienes estuvieron presentes. Este espacio único fue un soplo de vida para una masa de jóvenes que necesitaba liberar su creatividad contenida. Al igual que en otros casos, nos enfrentamos a grandes dificultades para recuperar registros, pero con el tiempo han surgido fragmentos que nos permiten reconstruir algunos de sus momentos más destacados.

El documental Mamá era punk destaca algunas escenas de Arte en la Lona. Estrenado el mismo año, fue dirigido por Guillermo Casanova, con la participación de Gerardo Michelín en la realización de las entrevistas y producido por el Centro de Medios Audiovisuales (CEMA). Catalogado como un documental experimental, este trabajo es un corte abrupto que nos permite atravesar los sentimientos de desencanto y hastío que prevalecían en la realidad de Uruguay en ese momento, a través de una multiplicidad de voces de jóvenes desilusionados que expresan la falta de perspectivas y horizontes.#escenassubterráneas

Un día llegamos al Molino Pérez, quedamos un domingo y caímos ahí con algunos equipos y un flaco sacó una navaja, robó la luz de una farola y nos enchufamos ahí y empezamos a tocar.

Así recuerda Fernando Tenreiro, miembro de Sádica, los comienzos de la Cooperativa del Molino. Este espacio tomado, efímero y desmarcado, permitió a un grupo de jóvenes de las bandas Clandestino, Post-Coito, Orgasmo Rosa, Sádica, Las Tumbas e integrantes de la revista Kamuflaje utilizar los intersticios del espacio público-privado para un uso no convencional. La excusa era juntarse y tocar. Trascendiendo fronteras, la Cooperativa del Molino reunió tanto a punks como a metaleros, del norte y sur de Avenida Italia, unidos por la necesidad de un espacio común. #escenassubterráneas

Impresiones

#accióngráfica

En la sección #accióngráfica, dirigimos nuestra atención hacia las intervenciones en espacios públicos y las experiencias gráficas que se gestan mediante el uso de herramientas de bajo costo y de amplia distribución. 

Dedicamos un espacio destacado a Polizonte, un personaje emblemático en las calles de Montevideo, y exploramos algunos casos representativos del fenómeno de las revistas subterráneas. Estas publicaciones ofrecen el testimonio de un conjunto de voces marginales y expresiones contraculturales de la época.

Polizonte, creado por Pepi Gonçalvez, se convirtió en un icónico personaje graffiteado en las calles desde 1983 hasta aproximadamente 1989. Este singular detective privado también cobró vida en forma de historieta y fue publicado en las revistas GAS subterráneo. Era un personaje misterioso, solitario, que aparecía sistemáticamente en las calles. No tenía un enunciado en particular, ni adhería a ninguna ideología, pero su presencia en la escena urbana de Montevideo fue muy significativa. El graffiti, según Pepi, tiene la capacidad de comunicar por sí mismo, demostrando que es posible quedar en el alma de la gente sin vender un mensaje elaborado.  #accióngráfica #escenassubterráneas #activismos

Las revistas subte también incluídas en el nodo #accióngráfica fueron publicaciones surgidas esencialmente entre jóvenes, que de manera autónoma y por necesidad de un espacio de enunciación, comenzaron a crear sus propios entornos y prácticas editoriales. Este fenómeno, junto con la notable aparición de revistas subterráneas y fanzines en el marco de Devenir otros cuerpos, adquirió tanta relevancia que se convirtió en un proyecto aparte. En colaboración con Diego Pérez, nos embarcamos en la tarea de profundizar en la búsqueda específica de estos materiales, logrando recopilar alrededor de cien números entre los años 1986 y 1990 e identificando alrededor de cuarenta títulos publicados. Este extenso compendio documental despliega una variada y ecléctica gama de publicaciones. Con enfoques que abarcan la escritura, el rock, el diseño gráfico experimental y el cómic, estas publicaciones abordan de manera rupturista temas cruciales, especialmente en contraposición a la generación del 45 y la cultura popular. Desde distintas perspectivas y experiencias, las publicaciones abren el diálogo en torno a temas aún tabú como la educación, el consumo de drogas y la libertad sexual. Herederas involuntarias de la cultura del “Hazlo Tú Mismo” (DIY), las revistas subte adquirieron gran relevancia al convertirse en vehículos donde una diversidad de jóvenes, utilizando los recursos disponibles, pudieron enunciar sus voces.

Para difundir en esta revista Museo seleccionamos algunas páginas específicas de las revistas GAS y Cable a Tierra, ya que estas dos publicaciones, junto con La Oreja Cortada, han dejado una huella significativa y perdurable en el tiempo.

Es tiempo de sacar los esqueletos de los armarios, de nuestros armarios, de sacar los leones. Si te escupen en la cara, ¿vas a quedarte quieto mientras tu conciencia estalla?

La revista GAS, sigla de Generación Ausente y Solitaria, caracteriza un estado y fenómeno social que marcó a los jóvenes de esa época. Esta publicación se destaca como una de las más emblemáticas dentro del ámbito editorial subte, los siete números fueron publicados entre mayo de 1987 y octubre de 1988 y se distribuían principalmente por disquerías y en la Feria de Villa Biarritz.  #accióngráfica #escenassubterráneas

Cable a tierra fue una revista subte que surgió en agosto de 1987 y se mantuvo hasta diciembre de 1988 con diez números publicados. Desde su inicio, adoptó una postura políticamente contestataria, recurriendo en sus artículos a una crítica social y cultural sobre la situación del país a fines de los ochenta. Entendían el fenómeno subte como una posibilidad de comunicar las urgencias de una generación que se sentía oprimida y sin oportunidades. Ambas iniciativas se vincularon al resto de las experiencias del fermento juvenil under y de las revistas subte con el fin de multiplicar las experiencias. #accióngráfica #escenassubterráneas

Finalmente, incorporamos una fotografía y una invitación de la revista Ratas i Rateros, un proyecto con un espíritu aún más alternativo que las publicaciones mencionadas anteriormente. Esta revista solo contó con un número publicado en 1989. La fotografía captura un incidente recordado por muchos el día de la presentación de la revista. El evento, que tuvo lugar en el Club Social Cultura y Alegría terminó antes de lo previsto cuando la policía irrumpió en el local a golpes. Esto desencadenó un enfrentamiento que culminó con la detención de seis jóvenes, numerosos heridos y un manifestante alcanzado por una bala. Al día siguiente, junto con integrantes de la Coordinadora Anti-Razzias reclamó frente al Juzgado de 4to. turno en rechazo a la represión y el juez no encontró mérito para procesar a los detenidos. #accióngráfica #escenassubterráneas

Cerramos la sección de archivo con un artículo de Tüssi Dematteis, publicado en la revista G.A.S. Tüssi fue una de las primeras personas con las que conversamos cuando comenzó este proyecto, y a quien queremos recordar por su invaluable aporte a la escena, especialmente tras su reciente partida.

Epílogo

Este trabajo, gestado en colaboración con May Puchet y con la activa y comprometida participación de Diego Pérez, representa cinco años de esfuerzo desde la búsqueda inicial de materiales hasta el momento presente. El proceso de investigación fue sumamente precario, irregular y sinuoso, y se vió afectado por diversas circunstancias externas, sobre todo por tratarse de un trabajo arqueológico emocional que tocaba los nervios de las personas que aún se ven afectadas por el contexto. 

A lo largo de este trayecto, nos encontramos con desafíos al intentar establecer diálogos con ciertas personas y enfrentamos negativas para acceder a determinados materiales. Sin embargo, también experimentamos la generosidad de innumerables conversaciones significativas y la apertura de archivos personales. Compartir estas experiencias es fundamental para preservar estos valiosos conjuntos documentales. Al digitalizarlos y hacerlos públicos, contribuimos a su difusión y salvaguarda, asegurando que perduren en la memoria colectiva. El sitio web devenirotroscuerpos.com está preparado para recibir futuras actualizaciones e incorporar documentos a medida que surjan nuevas contribuciones. Agradecemos a todxs quienes fueron y son parte de este recorrido y esperamos poder continuarlo con otras formas.